Club Mundial de los Bisiestos

El origen de los años bisiestos

Imagen de la alineación de los planetas del Sistema Solar 

Los años bisiestos nacieron en la época del Calendario Juliano, elaborado por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría por encargo de Julio César, y surgieron para corregir la diferencia entre la duración del año real (el tiempo que tarda la Tierra en orbitar alrededor del Sol) y del año del calendario.

El año dura aproximadamente 365 días y 5 horas con 48 minutos y 45,16 segundos, o lo que es lo mismo, 365,2422 días. Para equilibrar esta diferencia con el calendario, se decreta que cada 4 años habrá un día más y los restantes solo tendrán 365 días. Para ello, se redondean esas horas sobrantes en 6 horas y cada 4 años se suman estas horas quitadas a los años anteriores. Gráficamente, sería sumar 6 + 6 + 6 + 6 horas = 24 horas más.

Pero para ello habíamos partido de un redondeo, al estimar que son seis horas anuales las que sobran, y en realidad son 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Según la Wikipedia, esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582 un error acumulado de aproximadamente 10 días, por lo cual se instauró el calendario gregoriano.

Imagen del Papa Gregorio XIII 

En 1582 se sustituyó el Calendario Juliano por el Gregoriano (el actual en Occidente), y la regla para los años bisiestos cambió ligeramente para ser más precisa. La regla quedó así:

El año es bisiesto si es divisible por cuatro, exceptuando los que se pueden dividir por 100, aunque estos últimos pueden ser bisiestos si son divisibles por 400. Así que el año 2000 fue bisiesto, pero no lo será el 2100.

Puesto en números, con este ajuste la duración del día en el calendario queda de 365,2425 días, o sea un margen de error de 0,0003 días. Esto supondría que cada 3300 años habría que ajustar un solo día.